domingo, 4 de marzo de 2012

Morirse de Aburrimiento ya no es una Opción, Capitulo 1:

Supe que había llegado el momento de hacer algo cuando un vagabundo se hizo pis en mis botas Uggs.
Vale, no lo hizo a propósito...Hasta puede que fuera culpa, mía por no mirar dónde iba....Pero aun así, fue sin duda lo mas repugnante que me pasó aquella semana.
-¡Puaaaaajjjj!¡Qué asco!-Solté un alarido de espanto y retrocedí atravesando el urinario-.¿Tienes idea de cuánto cuestan?
Con indiferencia, el vagabundo terminó su labor y se dirigió a las escaleras. Contemplé amargamente cómo se iba.
-¡La próxima vez méate en tus pies!-grité a su espalda. Aunque, a juzgar por  el rastre de huellas mojadas que iba dejando, acababa de hacerlo.
Y, como más o menos todos mis visitantes, no se detuvo a lavarse las manos.Supongo que tenía excusa. Si hueles como el fondo de un cubo de basura, probablemente la higiene no sea tu máxima prioridad.

No era la primera vez,que me encontraba llena de pis hasta los tobillos. Cuando apareces en unos baños públicos, va unido al territorio un exceso de familiaridad con las funciones más básicas del ser humano. En los primeros días, a menudo me sorprendía hundiéndome en el suelo o a través de cualquier cosa en a que me hubiera sentado, pero no me costó adaptarme a tener menos sustancia que el algodón de azúcar. Una vez que la novedad de atravesar paredes y desafiar  la gravedad se hubo acabado, pasaba la mayoría del tiempo escondida en en armario de la limpieza, con sus estantes para el papel higiénico y las fascinantes botellas de líquidos desinfectantes, muerta de aburrimiento. Lo diferente de ese día había sido Jeremy: me dio la esperanza de que no estaba destinada a merodear por los aseos masculinos de la esquina de Carnaby Street durante el resto de mis días.

Probablemente ya te habrás dado cuenta, de que no soy la típica chica de 15 años. Antes de morir era bastante normal. Lo que más me gustaba de mí era mi pelo: oscuro y sedoso;era impresionante cuando me molestaba en alisarlo. Freya, mi mejor amiga y cómplice, solía hablar de mis ojos, cuyo color desribia como esmeralda exótico. He perdido la cuenta de las veces que nos castigaron por abusar del lápiz de ojos y del rímel prohibidos. La meta de nuestros esfuerzos era el guapisimo Jamie Bickertaffe. Sin comparación posible, Jamie era el sex symbol oficial del instituto St Augustine. Me había propuesto lograr que algún día se fijara en mí y supongo que finalmente lo hizo. Solo que no de la manera que yo esperaba.
Aparte de las normas sin sentido y de las amenazas ocasionales, en general, el instituto era soportable. Yo no era la más guay de la clase pero tampoco la friki. Hasta el día de hoy agradezco a mi buena estrella el no haber muerto con el uniforme del colegio, o habría quedado unida a una chaqueta color caca y a una falda color pipi, para toda la eternidad. Quién sabe, puede que haya un Dios, después de todo.
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Y hasta aki llega el capituloo espero que os  haya gustadoo y recordad pedir siguiente!

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